Reseña: Prohibido de Tabitha Suzuma

by - abril 12, 2017


Título: Prohibido
Título original: Forbidden
Autora: Tabitha Suzuma
Páginas: 384

Año de publicación: 2013

«No podemos, si empezamos, ¿cómo vamos a pararlo?» Lochan y Maya de diecisiete años, siempre se han sentido más amigos que hermanos. Ante la incapacidad de una madre alcohólica y la ausencia de un padre que los abandonó, deben hacerse cargo de sus hermanos menores y esconder su situación a los servicios sociales. Esa responsabilidad les ha unido, tanto, que se han enamorado. Saben que su relación está mal y que no puede continuar, pero al mismo tiempo no pueden controlar sus emociones y la atracción les domina. Su amor es un amor prohibido, y si alguien descubre su secreto, no habrá un final feliz para ellos.





Pocos libros logran sacarte de tu zona de confort, llevarte tan lejos y tan hondo que no sabes si luchar por seguir respirando o hundirte junto a él en un mar de sensaciones tanto nuevas como aterrorizantes.

Prohibido es uno de estos libros, un libro que me alejó por completo a lo que estaba acostumbrada y me lanzó al mar para finalmente colocarme en el dilema de qué hacer: abandonarlo porque su temática se podría considerar un tabú nada fácil de digerir o arriesgarme y dejarme llevar por lo nuevo y desconocido. 
Como ven, ganó la segunda opción, y no por una vez.

Tabitha Suzuma nos cuenta la historia de Lochan y Maya, dos hermanos que han tenido que crecer y asumir las  responsabilidades de sus padres. Lochan tenía solo ocho años cuando su padre lo abandono, dejando una esposa que se  sumió en el alcohol– y que con ello asumió que era momento de recuperar la juventud que cinco hijos y un marido inepto le quitaron–,  y cuatro niños inocentes de sus malas convivencias.

Desde la partida definitiva de su padre y las visitas ocasionales de su madre, a estos dos jóvenes, por ser los mayores, les tocó convertirse en los capitanes de un barco lleno de agujeros, convirtiendo su vida en una lucha constante por mantenerse a flote, haciendo malabares para no naufragar.

No solo tenían que lidiar con la certeza de que no le interesaban a sus progenitores, debían también luchar con la rebeldía de Kit, apaciguar la energía avasallante de Tiffin e intentar darle una niñez cálida y tranquila a la pequeña Willa, hacer milagros con el dinero para cubrir los gastos y por si eso fuera poco, fingir que todo marchaba viento en popa para que los servicios sociales no repararan en ellos.

Pese al triste y estresante panorama, las circunstancias llevaron a Lochan y Maya a entenderse y apoyarse de una forma casi fascinante, ¿pero qué pasa cuando esos sentimientos se vuelven más volátiles, reales y avasallantes? ¿Qué sucede cuando dejan de verse como hermanos y comienzan a idear un futuro–lejano– pero juntos?
Si, se vuelve complicado.

Si tuviera que describir este libro en una palabra sería: desgarrador.


«Puedes cerrar los ojos a las cosas que no quieres ver, pero no puedes cerrar el corazón a las cosas que no quieres sentir».


Y es que Tabitha creó  un libro que te traspasa la piel, que se hunde en lo más profundo y te hace sentir cada sentimiento como propio. No puedo hablar de esta historia sin destacar la prodigiosa pluma de esta autora, su prosa es suave, ágil y muy muy apasionada. Tabitha no se concentra mucho en describir su entorno más allá de lo básico, centra todas sus fuerzas en convertir las emociones de sus personajes en algo real, algo que te llega y con lo que te identificas.

Esto es, desde mi punto de vista, uno de los puntos fuertes de esta historia, porque no solo se trata de contarnos una historia con una trama delicada; es hacer que el lector sin pasar por esa situación se sienta identificado, ya sea con alguna oración, párrafo o capitulo. Consiste en traspasar esa frontera entre los sentimientos y letras, cuando éstas dejan de ser solo vocales y consonantes formando palabras y pasan a ser sentimientos que se desbocan. 

«¿Cómo algo tan malo puede sentirse tan bien?»

Respecto a su trama debo decir que me asombró como de una situación básicamente normal –no correcta, pero muy usual hoy en día, como lo es que ciertos padres deleguen las responsabilidades de sus hijos menores a los mayores– Tabitha haya logrado convertirlo en algo capaz de atraparte y mantenerte enganchado.

Por otro lado considero su apuesta arriesgada, tanto para ella como para la editorial.
¡Señores, estamos hablando de incesto!

Una de las cosas que me gustó de este libro es que te pone a pensar. ¡Larga vida a todos los libros que son más que entretenimiento! Esos libros que remueven los pensamientos, que te causan dudas y tácitamente hacen  trabajar a tus neuronas, esos que dicen: Ya va, ¿qué piensas sobre esto, qué piensas tú, no yo?

Hablar sobre el incesto es un tema muy difícil. Lo es porque más allá de si es correcto o no, todos, según la forma en la que nos hayan criado, tenemos creencias, puntos que nos establecieron desde niños. Borrar esa línea no es algo que puedes tomarse a la ligera, podría asegurar que terminar con una creencia cuesta parte de este mundo y del otro.

Personalmente creo que no se trata si eres o no una persona de mente abierta, sucede que hay puntos delicados, aspectos que merecen tiempo de cavilación y más. Una de las cosas que más me gustó de este libro es el hecho de que me haya hecho ruido, por decirlo de alguna forma. Porque más allá de si apoyas o no el incesto, es el hecho de hacer real ese por qué, convencer no solo a los demás, sino convencerte a ti mismo. 

Pero bien, volviendo al tema inicial. Entre los puntos negativos puedo destacar muy pocos, uno de ellos fue con Lochan. Llegó un punto en donde la insistencia de la autora por hacernos entender la vacilación y la infelicidad de Lochan se volvieron atosigantes y fastidiosas. Estaba bien que profundizaras en sus sentimientos pero llegó un momento donde te cansabas de tanto dolor y sufrimiento por parte de él, no porque no tuviera una situación difícil sino que en cada capítulo nos decía lo desdichado que era el pobre. No hacía falta tanto abuso por parte de este recurso, como lector ya entiendes lo mal que lo pasa mal sin que te lo digo cada dos por tres. Por otro lado me hubiera gustado ver la evolución de esos personajes, porque a pesar de sus puntos buenos, con relación a los personajes se quedó algo corta porque no los vemos evolucionar, son personajes planos y en ese sentido tenia más para desarrollar. 

 «¿En qué momento te das por vencido y decides que ya es suficiente? Sólo hay una respuesta realmente. Nunca»

¡EL FINAL! Fue algo que no me espere en lo más absoluto. O sea, no es que no tenía idea de que iba a terminar mal, porque vamos, ¿qué puede salir bien de todo esto? Sin embargo, vaya...el final fue...

Siempre he alabado a los autores que son capaces de convertir sus letras en sentimientos. Qué difícil es hacer que una persona sea capaz de reír, de llorar o de gritar de euforia mediante letras, cuando eres tú quien pone la voz guiada por su susurro, tú quien decide donde hacer hincapié siguiendo sus comas y sus puntos. Cuando un autor es capaz de despertar tales sensaciones, para mí se merece miles de aplausos, porque logró traspasar esa barrera entre el papel y los sentimientos, acortó esa distancia entre el lector y el escritor, logró traspasarte  y hacerte sentir, calar en lo más hondo y robarte algo: una lagrima, una sonrisa genuina, un llanto sincero o una carcajada escandalosa.

Esta mujer me hizo llorar, me hizo desear que por un momento existiera otro final, que la relación entre ambos tuviera otro destino. Lo deseé fervientemente, y cuando alguien es capaz de contarte una historia que no es real y aun así tú deseas otro final...es bárbaro.  

No encuentro otra manera de recomendarles esta historia, de verdad.


PD: ¿Ustedes creen que me costó hacer esta reseña? ¡SI! A penas terminé de releer el libro me puse a escribir y...hace un mes y algo de eso. No saben cuánto me ha costado escribirla, ¿por qué? No lo sé, no encontraba las palabras pero hoy me levanté, puse música y me dije: Hoy es el día. Así que espero que haya quedado bien y les guste. 


   


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1 comentarios

  1. ¡Hola! Vaya, no puedo comentar mucho,simplemente decirte que coincido totalmente contigo y que a mí también me encantó. Me alegra que decidieras seguir leyendo y no la abandonaras es una historia increíble.

    Un beso,
    Laura.

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